PREMIOS LLEDÓ

Plaza del Mercat del Ninot

LeA atelier

Barcelona

LeA atelier | LANDSCAPE ECOLOGY ARCHITECTURE

Descripción

Estado previo

La Plaza del Mercat del Ninot se inscribe dentro de un programa impulsado por el Ajuntament de Barcelona que tiene como objetivo convertir en espacios públicos, con poco presupuesto, solares sin un uso definido a corto plazo.

El destino inicial del solar, de unos 1.000 m2, era el de alojar una nueva sede del Hospital Clínic de Barcelona y para ello, el Cuartel de Bomberos, que ocupaba el lugar, fue demolido.

El proyecto del Nuevo Clinic nunca se llegó a ejecutar y es entonces cuando este solar se convierte en un espacio de oportunidad para la revitalización urbana. Un nuevo lugar de encuentro, de mejora de la calidad de vida en este Distrito, donde los espacios verdes son pocos abundantes.

Detrás de las vallas que encerraban este vacío urbano descubrimos un espacio tomado por la naturaleza. Un prado alto de vegetación espontánea crecía entre las trazas de los muros de cimentación del antiguo Cuartel de Bomberos. Una imagen muy potente de renaturalización urbana que inspiró la actuación general.

El proyecto reinterpreta las antiguas trazas a ras de suelo de la edificación que ocupaba el solar, proponiendo un recorrido “campo a través” entre un prado alto de gramíneas.

Objetivo de la intervención

Con esta intención, el proyecto crea una plaza-jardín viva en pleno centro de la ciudad, donde hacer una lectura del paso del tiempo, de las estaciones, el paisaje entendido como cíclico. La plaza es roja, rojo bombero en homenaje a la edificación anterior que ocupaba el solar, tan emblemática para el barrio.

Rojo es el pavimento de hormigón drenante que contribuye a la permeabilización de la ciudad y la recarga de acuíferos; rojas las farolas, de escala cercana, que proyectan la luz al suelo y no al cielo; roja es la valla, para evidenciar la línea arbitraria que delimita nuestro ámbito de actuación del resto vacío urbano; y rojo es el tono base de la paleta de colores de la vegetación.

En coherencia con el presupuesto limitado y la filosofía de sostenibilidad ambiental, potenciamos también el trabajo desde la reutilización. Así las trazas de los antiguos muretes de ladrillo se dejan sin acabar, repicándolas lo justo, para permitir el paso de algunas instalaciones. Los árboles, son ejemplares trasplantados desde un vivero municipal de afectación y que habían sido retirados de otras obras; las sillas son recuperadas del almacén del Distrito y los bancos, de hormigón, son encofrados in situ.

Descripción

Una cinta roja pavimentada atraviesa el mosaico de pequeñas parcelas vegetadas definidas por estas trazas. Se acompaña el recorrido con seis árboles de hoja caduca: Catalpa bignonioides y Tilia platyphyllos.

Trabajamos con la vegetación como generadora de espacio: la Mulhenbergia capillaris, de estrato medio, se convierte en un colchón que acompaña la pendiente de la calle Casanova; el Miscanthus giganteus, de estrato alto, actúa como verdadera pantalla visual que vaciamos en algunos puntos para posibilitar ventanas y visuales cruzadas. Ya en el interior de la plaza, un prado, de diferentes especies y alturas, proporciona un paisaje cambiante.

La selección de las especies ofrece una secuencia de floraciones escalonadas: en invierno, cuando los colores de las floraciones primaverales y estivales han desaparecido, las inflorescencias rosáceas de la Mulhenbergia, de textura vaporosa, combinadas con el blanco del Miscanthus, inundan la plaza de nuevo de color.

El mobiliario se sitúa estratégicamente entre la vegetación, buscando los rincones más protegidos. Unos bancos corridos de hormigón ejecutados sobre las trazas, elevan su altura habilitando nuevas zonas de relación y socialización.

Se sitúan bajo las copas de los árboles, buscando la mejor sombra. Un elemento lo suficientemente libre que permite diferentes formas de apropiación.

En el contacto con la calle Casanova el final del parterre se resuelve mediante un murete corrido de hormigón aumentando los metros lineales de superficie para sentarse, nunca suficientes en la ciudad.

Valoración

El proyecto se aleja de la estandarización que encontramos habitualmente en el diseño de los espacios públicos, tan impermeables, grises y repetitivos.

El éxito es ver cómo los usuarios ya se han apropiado de este espacio y buscan la silla más soleada, se tumban sobre las trazas entre las gramíneas, corren campo a través en medio de la ciudad, descubriendo y aprendiendo el nombre de las especies.

Un urbanismo de escala humana, práctico, temporal y de proximidad. Una plaza con mil caras, que no busca una imagen estática, sino más bien emula los procesos ecológicos que se dan en la naturaleza en el sentido de respetar y apreciar los tiempos de la vegetación. Invita al usuario a reflexionar, sensibilizar sobre los procesos ecológicos naturales que nunca proporcionan una fotografía fija, sino más bien un paisaje en constante cambio.

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