PREMIOS LLEDÓ

Palacio de justicia de La Rioja

Pesquera Ulargui arquitectos SLP

Logroño

Descripción

El proyecto se plantea desde una doble situación, de un lado debe entenderse como una construcción útil, económica y exacta de acuerdo a unas condiciones restrictivas que dan respuesta a un programa muy preciso; de otro tiene que responder a su condición de “Palacio”, con el compromiso que este tipo de edificios tiene con el ciudadano como representación de uno de los poderes públicos del Estado. En su interior debe regir la equidad, la responsabilidad y, en cierta medida, la verdad ¿Cómo hacer compatible lo uno con lo otro? ¿Cómo compaginar utilidad con representación, economía con significación, eficacia con identificación?

Para ello utilizamos el antiguo edificio que ya existía en la parcela como una herramienta de carácter. Su reutilización aporta al conjunto la “estabilidad” psicológica de lo que ha permanecido a lo largo del tiempo frente a la “inseguridad” que genera una nueva edificación. Este pabellón se vacía por completo para trasformarlo en el lugar público por excelencia, en la gran puerta del “Palacio”, en el espacio realmente significativo del conjunto. Y ello permite que las nuevas construcciones se conciban, bien al contrario, desde condiciones estrictas de economía y funcionalidad.

Se ha aprovechado el tamaño de la intervención como una oportunidad para resolver las “heridas mal resueltas” que siempre acarrea nuestro acelerado proceso urbanístico. El trabajo sobre el ajustado edificio ha tenido su reflejo en la búsqueda del mayor espacio público posible, creando un nuevo salón urbano que oxigena el denso tejido residencial del entorno. Un gran envoltorio vegetal unifica los cuatro nuevos edificios en un único volumen. Pretendemos que este elemento ligero actúe como mediador entre la funcionalidad de la propuesta y los conflictos urbanos que semejante actuación genera. “Envolver el contenido en hojas”, esa sería la explicación más directa de nuestra actitud, y este velo vegetal permite la eliminación de vistas directas de los juzgados desde la calle, potencia la creación de espacios de sombra y refresco para el edificio, y proyecta hacia la ciudad una cara humana y amable de la justicia. Que falta nos hace.

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